Juicio por la causa La masacre de Trelew

El máximo tribunal rechazó un pedido de los acusados para cerrar la causa La Masacre de Trelew

Por Néstor Espósito

Sosa es un ex capitán de fragata procesado como autor de los 16 homicidios y las tres tentativas de homicidio cometidas el 22 de agosto de 1973, cuando intentaron fraguar un intento de fuga de los detenidos para fusilarlos. Mayorga es un contraalmirante retirado, superior jerárquico de los procesados como autores materiales y, como tal, considerado partícipe necesario de la matanza.

“El trámite de la causa penal en la que ya se requirió la aplicación de la Ley 20.508 se rige por las normas del actual Código Procesal Penal de la Nación, razón por la cual no son de aplicación las excepcionales reglas de procedimiento establecidas en aquella Ley de Amnistía”, dijo, contundente, la Corte Suprema. El fallo está firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni y Carmen Argibay.

El máximo tribunal no sólo rechazó el planteo, sino que consideró que estuvo “mal concedido”, pues debió haber pasado antes por el “tribunal intermedio”, es decir la Cámara Nacional de Casación Penal, donde la pretensión de los militares acusados debió haberse agotado.

La Masacre de Trelew es uno de los episodios que mayor literatura y atención periodística e histórica concita. El 15 de agosto de 1973, un grupo de detenidos, en su mayoría por razones políticas, en la cárcel de Rawson, protagonizó un intento de fuga. Pese a la planificación, que incluía la huida en avión hacia Chile, sólo seis consiguieron escapar: Mario Roberto Santucho, Marcos Osatinsky,  Fernando Vaca Narvaja, Roberto Quieto, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna. Los demás fueron recapturados y, una semana más tarde, 19 detenidos alojados en la Base Naval Almirante Zar, fueron despertados en la madrugada y conducidos fuera de sus celdas. La historia oficial habló de un nuevo intento de fuga; la real, de 16 fusilamientos y tres intentos fallidos. Las víctimas mortales fueron Alejandro Ulla,  Alfredo Kohon,  Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Alberto del Rey, Carlos Astudillo, Clarisa Lea Place, Eduardo Capello, Humberto Suárez, Humberto Toschi, José Ricardo Mena, María Angélica Sabelli, Mariano Pujadas, Mario Emilio Delfino, Miguel Ángel Polti, Pedro Bonet y Susana Lesgart. Todos pertenecían a organizaciones guerrilleras. Sobrevivieron Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar.

El 7 de marzo de 2010, hace más de un año, el Centro de Información Judicial (CIJ), que depende de la Corte Suprema, anunció que el juicio por la Masacre de Trelew comenzaría el 22 de abril de ese mismo año. La información no era cierta. Voceros del tribunal de Comodoro Rivadavia dijeron a Tiempo Argentino que nunca hubo fecha fijada para el debate oral. “La causa estuvo y está con instrucción suplementaria. No está parada, pero lo cierto es que todavía no hay fecha fijada para el inicio de la instancia oral.” El fallo de la Corte, que rechazó la posibilidad de dar el expediente por terminado, parece acercar el momento del juicio.

http://tiempo.elargentino.com/notas/masacre-de-trelew-mas-cerca-del-juicio-oral-fallo-de-corte

 

Juicios por delitos de lesa humanidad se harán en Rawson

Se trata de las torturas a Solari Yrigoyen, la muerte de Amaya, la Masacre de Trelew y las espías ilegales en la Base Zar.

Dentro de un mes quedaría oficialmente confirmado que Rawson será sede de tres juicios de lesa humanidad y uno de violación a los Derechos Humanos ocurrido en democracia. Se trata de las causas por las torturas en perjuicio de Hipólito Solari Yrigoyen y el asesinato de Mario Abel Amaya en la Unidad 6; la Masacre de Trelew y el expediente conocido como “espías ilegales” de la Base Aeronaval Almirante Zar. Las esperadas audiencias orales y públicas tendrán lugar en el Centro Cultural José Hernández de la capital chubutense, donde se dispondrá además de un sistema de videoconferencia para que los testigos que se encuentren en otro lugar puedan declarar a través de ese medio tecnológico. Lo mismo sucederá con aquellos imputados que por razones físicas argumentadas por médicos forenses, no puedan trasladarse a Rawson para prestar declaración.

Ayer el intendente capitalino, Adrián López, mantuvo una reunión con el director de Derechos Humanos del Consejo de la Magistratura de la Nación, Pablo Vassel; el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia, Juan Arcuri, y el secretario de Deportes, Acción Cultural y Educativa local, David Cárdenas para poner a disposición las instalaciones del cine teatro.

En estos cuatro casos las etapas de investigación estuvieron a cargo del Juzgado Federal de Rawson. Ahora, con la llegada a la etapa de juzgamiento, se realizarán las audiencias donde será exhibida toda la prueba, se escuchará a las defensas y finalmente el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia dictará sus veredictos. Todo este desarrollo se realizará mediante un procedimiento público y abierto a la comunidad.

“Este proceso nos enorgullece por ser el único país que está juzgando estos hechos con el Código Penal en una mano y el Procesal en la otra. Con los mismos jueces que trabajan cualquier otra causa, sin tribunales especiales y con la más amplia participación y de puertas abiertas a la sociedad”, expresó Vassel. Según evaluó, se trata de un “proceso reparatorio” en el que luego de 30 años las víctimas verán actuar a la Justicia. “Tiene el sentido de restablecer el orden jurídico y de reparación”, además de que las causas tienen una trascendencia institucional “enorme, de magnitud internacional”.

En este sentido, el funcionario del Consejo explicó que “estos juicios son absolutamente trascendentes para el presente y el futuro de nuestro país, es nada más que remarcar el imperio del Estado de Derecho y el juzgamiento de hechos atroces y aberrantes que nos avergüenzan como comunidad y tienen a toda la humanidad como afectada”. Vassel afirmó que Argentina está en un proceso que “fijó los juzgamientos de los crímenes de lesa humanidad como política de Estado. Cuando se dice política de Estado se dice los tres poderes del Estado, todos los gobiernos provinciales, del signo y color partidario que sea.”

Desde la Magistratura “nuestra tarea es asegurar los medios para que estas causas se lleven adelante, para que estén a la vista de todos y lo pudimos hacer acá merced al trabajo de la Justicia Federal de Rawson y el TOF de Comodoro Rivadavia, y hacerlo con la participación de la Provincia y de la Municipalidad de Rawson”. Vassel añadió que el Consejo “vino a solicitar colaboración: estuvimos viendo lugares y los espacios físicos que mejor permitirían al Tribunal Oral funcionar. Hemos convenido todos que, por las características, el Centro Cultural es el más adecuado para lo que se quiere llevar adelante, por eso agradecemos a la Intendencia la cesión de este espacio”.

Un honor

Durante la reunión, el jefe comunal valoró el encuentro y el hecho de que Rawson sea el lugar elegido para poner un manto de justicia a tantas muertes y aberraciones. “El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia nos va a solicitar formalmente, en aproximadamente 20 días más, el cine teatro municipal para llevar adelante las causas de lesa humanidad que tienen como víctimas a Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen, la Masacre de Trelew y las espías ilegales. Desde ya toda la predisposición para realizar en nuestra ciudad los juicios”, expresó.

López agregó que “desde lo institucional, político e histórico, como intendente lo tomo como un honor. Además de ser una causa histórica, la política del TOF es realizar los juicios donde se produjeron los hechos. Entonces, más allá de que lamentablemente hayan ocurrido en nuestra zona, el hecho de que se puedan realizar acá es rememorar para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. Estamos en democracia, libertad y deseamos que estos crímenes de lesa humanidad tengan los juicios que corresponden, ante la gente y la ciudad que corresponden”.

Fuente: http://www.diariojornada.com.ar/Noticia/Default.aspx?id=14404

Nuevos "testigos de contexto" sostienen que se podrían haber salvado más vidas

La médica Celia Negrín, convocada en su momento por la familia de una de las sobrevivientes de los fusilamientos de 1972, declaró que "si se hubiera actuado con más diligencia estoy segura que habría más sobrevivientes"

Negrín compareció ante el camarista Enrique Guanziroli, integrante del Tribunal Oral Federal con asiento en Comodoro Rivadavia, en una audiencia preliminar realizada esta mañana. La profesional médica fue citada como testigo ya que al día siguiente de la masacre fue requerida como perito de parte por el padre de María Antonia Berger, una de los tres sobrevivientes del fusilamientos de los 19 presos políticos que una semana antes de los asesinatos se habían entregado luego de su frustrada fuga de la cárcel de Rawson. "Recuerdo que el 23 de agosto, al día siguiente del fusilamiento, me contactó el padre de Berger para que me constituyera como perito de parte e intentara saber sobre su estado de salud, aunque no pude hacerlo pues cuando llegué a la Base ya la habían trasladado" junto con los otros dos sobrevivientes, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Aidar, explicó. El abogado Eduardo Hualpa, apoderado de las familias de las víctimas, explicó a la agenci aoficial Télam que "se están tomando declaraciones testimoniales de personas que pudieran aportar algo sobre lo ocurrido en aquella época. (...) No son testigos presenciales, sino testigos de contexto", explicó Hualpa, quien forma parte del equipo de abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels). La de hoy fue la primera de una serie de "instrucciones suplementarias" en la que se cita a los testigos para ampliar sus declaraciones originales, en lo que se considera como el primer paso hacia un nuevo juicio oral y público, una vez que la Corte Suprema resuelva "un planteo de la defensa" para excluir el fusilamiento de los detenidos de la amnistía dispuesta por el ex presidente Héctor J. Cámpora en 1973. "No se hace el juicio oral porque el Tribunal interpreta que hacerlo sin que se resuelva primero aquel planteo no tendría sentido" explicó Hualpa. En la causa están procesados siete integrantes de la Armada: Luis Emilio Sosa; el teniente de naviío retirado Roberto Bravo (exiliado en Estados Unidos); el capitán Emilio Del Real; el suboficial Carlos Amadeo Marandino; el jefe de la Base, Rubén Norberto Paccagnini, Horacio Alberto Mayorga y Jorge Enrique Bautista, este último por encubrimiento.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/ultimas/20-165544-2011-04-04.html

La Justicia de EE.UU. rechazó la extradición del ex teniente Bravo, acusado por la Masacre de Trelew

Un juez federal del sur de la Estado de la Florida negó el pedido de extradición que realizó el juez federal de Rawson, Hugo Sastre. El ex marino está acusado por el crimen de 16 presos políticos en la Base Almirante Zar en 1972.

Un juez federal del sur del Estado de la Florida, en Estados Unidos, rechazó la solicitud de extraditar del ex teniente de la Armada Argentina Roberto Guillermo Bravo, solicitada por la Argentina ante la acusación de participar la conocida Masacre de Trelew, en la que murieron 16 presos políticos en la Base Aeronaval Almirante Zar en 1972. El magistrado Robert Dube emitió este martes un fallo de 21 páginas en donde argumenta su decisión y da a entender que existen "dudas" sobre las evidencias presentadas contra Bravo por el juez federal de Rawson, Chubut, Hugo Sastre.

Dube consideró también que Bravo quedó absuelto por una investigación militar realizada en Argentina en su momento, y que el ex militar demostró en su defensa que las acusaciones en su contra constituían un delito político.
La fiscalía estadounidense no informó de inmediato si apelará o no la decisión del juez.
En Argentina, un portavoz de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación dijo a la AP que el gobierno está al tanto del fallo, pero que por el momento no harán una declaración oficial por tratarse de un tema delicado.
Bravo llegó a Estados Unidos en 1973 y es ciudadano estadounidense desde 1987. Fue arrestado en febrero del 2010 en el sur de la Florida y liberado bajo fianza.
"Debido a que las solicitudes de extradición en general son concedidas, esta es una victoria legal importante", manifestó Neal Sonnett, abogado defensor de Bravo.
(Fuente: AP)

Diario Jornada 02/11/2010 Trelew

El asesinato masivo de la familia Pujadas

La escalada represiva que se vivió en los meses previos al golpe militar del 24 de marzo de 1976 tuvo su pico máximo la noche del 14 de agosto de 1975, cuando varios integrantes de la familia Pujadas fueron secuestrados en medio de la noche, fusilados y sus cuerpos, tras ser arrojados a un pozo, volados con explosivos.

La provincia de Córdoba estaba intervenida y el poder cayó en manos del brigadier Raúl Lacabanne, quien a través de su secretario privado Miguel Egea proveía de dinero y logística a la versión cordobesa de la Triple A, que fue el Comando Libertadores de América, la organización formada por militares, policías y civiles que operaban bajo las órdenes de la temible dupla formada por el militar retirado del Ejército llamado Héctor Vergez, alias “Capitán Vargas”, y un suboficial de la Aeronáutica, Pedro Raúl Telleldín, quien se hizo cargo del Departamento de Informaciones de la Policía.

Los padres y hermanos de Mariano Pujadas, uno de los presos fusilados en Trelew en 1972, eran una familia catalana que llegó a la Argentina en 1953, por el terror que imponía el franquismo, y aunque tanto José María Pujadas como su esposa, Josefa Badell, eran brillantes médicos, recibidos con diploma de honor, cuando se instalaron en Córdoba construyeron una cabaña avícola.

Josefa trabajaba todo el día, conocía y manejaba el funcionamiento de la cabaña, desde los galpones de las cuatro sucursales hasta la planta de incubación. José María atendía toda la parte económica y comercial de la empresa familiar. Quienes lo conocieron lo describen como una persona culta y delicada en el trato con la gente, y aseguran que en la cabaña había un ambiente de mucho trabajo, pero también de gran amistad.

De los seis hijos que tuvieron los Pujadas, Mariano era el único que hasta ese momento tenía actividad política, fue uno de los fundadores de Montoneros y había participado en la toma del destacamento militar de La Calera. Mientras estaba preso en Trelew, en la cabaña la vida de la familia transcurría entre el trabajo y el estudio.

Juan Carlos Maristany fue novio de María José Pujadas durante cuatro años. Hace un esfuerzo frente a tanto tiempo empeñado en borrar los recuerdos de aquel horror y dice que “durante ese período no había otro tipo de militancia política, salvo la preocupación por el estado de Mariano en la cárcel y las lógicas comunicaciones con los otros padres de presos políticos”.

“Cada uno tenía, aparte de las responsabilidades en la cabaña, sus obligaciones de estudio. Ricardo estudiaba ingeniería electromecánica, de lo que se recibió. José María estaba dedicado de lleno al trabajo de la cabaña, Angeles estudiaba ciencias económicas, Sergio agronomía, igual que yo pero más avanzado, por lo que también se recibió antes del desastre, y María José terminó el secundario cuando estábamos de novios y empezó la carrera de Historia”, recuerda.

La cabaña era un lugar donde trabajaban la familia y muchos empleados; sin embargo, la policía, el Ejército o quienes fueran, hacían allanamientos cada tanto. El ex novio de María José dice: “A mí me toco estar en uno cuando entraron, yo pienso que sin saber realmente qué buscaban, hablaron con los padres, revolvieron el escritorio y se fueron”.

Maristany explica que “luego vino la primera gran catástrofe cuando, tras el intento de fuga, lo llevan a Mariano a la base aérea Almirante Zar, de Trelew, junto con los otros chicos que habían participado, y esa noche fueron brutalmente asesinados. Pese a la advertencia por parte del Ejército de que no se podía abrir el cajón, pues ellos daban la versión de un intento de fuga con el consecuente enfrentamiento, Pujadas padre hizo, en un momento del velorio, retirar a la gente y junto con mi padre, que también era médico, y otro médico más amigo de la familia de apellido Smith, abrieron el cajón. Yo estaba presente”.

Juan Carlos asegura que “Mariano tenía heridas en las piernas, los brazos y muy pocas en el tórax, pero sí tenía un brutal hueco en la nuca, lo que corroboraba que había sido fusilado y muerto con un tiro de gracia. Todo este episodio fue brutal, y sin lugar a dudas habrá generado en los Pujadas un lógico resentimiento con los militares y la policía. Así las cosas se fueron poniendo cada vez más difíciles, los padres estaban profundamente amargados, José María empezó a militar en la Juventud Peronista y María José terminó el secundario, entró en la universidad y allí se enroló en la JP. Ese fue el momento en que cortamos nuestro noviazgo. Ya mucha gente que no conocía ni la familia ni el entorno hablaba de los Pujadas como si fueran dirigentes montoneros, pero eso no era cierto”.

Maristany opina que “ese chisme descabellado, que corrió de boca en boca y hasta el día de hoy se mantiene en algunos rincones de esta sociedad, más la locura de un grupo de asesinos, desembocó en una de las matanzas más brutales que tuvimos en Córdoba”.

Esa noche de la masacre, en la casa estaban el matrimonio Pujadas, sus hijos José María, María José y Víctor, la esposa de José María y la hijita de ellos, María Eugenia. Los Pujadas tenían tres hijos más: Ricardo, que ya estaba casado y vivía con su mujer y su hija en el centro de la ciudad; Angeles, que estaba casada y hacía poco tiempo que se había mudado a una casa que compraron los Pujadas padres, alejada de la cabaña avícola, y Mariano, quien había sido fusilado en Trelew. Los que se sobrevivieron esa noche fueron Víctor, que tenía once años, y María Eugenia, de tres meses, porque los encerraron en un baño. De los presentes se salvó milagrosamente la esposa de José María, pero falleció a los pocos meses a causa de las secuelas de aquella noche. Los tres hermanos que quedaron (Ricardo, Angeles y Víctor) y sus respectivas familias se fueron a España con muy pocas pertenencias. Ninguno de los tres volvió a vivir a la Argentina, pero todos han estado de paso visitando a familiares o por negocios. Ricardo falleció hace algunos años a causa de un cáncer de hígado.

Juan Carlos Maristany destaca que “había en esa familia mucha honestidad, mucha sensibilidad social y muchas ganas de hacer. Todo esto fue truncado espantosamente por un grupo de ‘animales’”. María José se mantiene en su recuerdo como “una hermosa mujercita que a simple vista parecía sumamente frágil pero, en realidad, era fuerte y apasionada en todos sus actos. Reía con pasión, lloraba con pasión. Toda su existencia fue un homenaje a la vida y al compromiso”.

 

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